Municipalidad de San Nicolas Ciudad-Municipalidad de San Nicolás de los Arroyos

"Hechos que cambian tu vida"

Personalidades
José Felix Bogado - El último granadero
Por Miguel Angel Migliarini y Erlinda Ferrari de Mancini

Entre los grandes ejemplos de nuestra historia, hemos escogido el de un humilde hijo de las Misiones Guaraníticas, signado por Dios para ser soldado cuyo ejemplo es único en toda América, como hemos de demostrar. Nos estamos refiriendo a José Félix Bogado, quien fortificado en la grandeza moral, con años de práctica para la acción durante la guerra de la independencia, y ganando capacidad de mando con su eficacia, es un ejemplo de soldado sobrio y sufrido que con naturalidad cumple su tarea. Claro y terminante en los asuntos de mando y acción. Gaucho que no guarda para sí más que lo necesario. Consciente de las obligaciones que implica el deber. Hombre cuya mente sana no concibe excesos, ni tiene jamás ambiciones de poder. Para Bogado, la vida modesta está hecha a la medida de su carácter dándole autoridad moral ante los demás.

Prácticamente nada se sabe de su niñez en su tierra natal, señalando algunos historiadores que nació en Villa Rica en el Departamento de Guaira, Provincia del Paraguay, en el año 1777. Un año antes que naciera en Yapeyú quien más tarde seria el Libertador, General José de San Martín y su Jefe de Granaderos.

Se afirma que ya por 1810 se había mezclado en los acontecimientos que promovieron la Revolución de Mayo; y se conoce según los mejores datos que era lanchero y, que con su pequeña chalana de tráfico recorría el río Paraná hasta el anchuroso estuario del Plata, de allí que es posible suponer que también tuvo participación en los días de la Defensa de Buenos Aires, prestando apoyo logístico contra el invasor inglés.

Concretamente su biografía queda estampada en la huella de la historia, recién a partir de la alborada del 3 de febrero de 1813, en San Lorenzo. Bogado había sido apresado por fuerzas de desembarco realistas el día anterior al combate y, después de la acción fue uno de los que pasaron a las filas criollas en el trueque de prisioneros aceptado por San Martín. Inmediatamente, Bogado solicitó su incorporación al Regimiento de Granaderos a Caballo, cuerpo de ejército creado por San Martín. Señalamos de Bogado que como militar es un ejemplo único en la historia de los ejércitos americanos y, lo explicamos señalando que alistado en el Regimiento de Granaderos a Caballo como soldado, y paso a paso en la escala de las ordenanzas obtiene las insignias de coronel efectivo, que le otorga el otro Libertador, General Simón Bolívar. Todo esto sin pasar de un cuerpo a otro y regresando como Jefe de los últimos restos del ejército que constituyó la columna vertebral de los libertadores del continente sudamericano.

¿Quién podía suponer que aquél humilde guaireño llegaría a comandar el mismo cuerpo creado por el célebre "Santo de la Espada"? Lo cierto es que desde 1813 a 1826, trece largos años de esfuerzos, sacrificios, actos heroicos, decisiones memorables y voluntad sin desmayo puestas al servicio del orden y la libertad, iluminaron la vida de Bogado desde soldado raso a coronel mayor. Su pecho se fue cubriendo de condecoraciones otorgadas por su comportamiento y valor en Chile y Perú, recibiendo del gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el Cordón de Honor como "Heroico Defensor de la Nación". Bogado formó parte de los dos escuadrones de granaderos a caballo que se destinaron al Alto Perú y como auxiliar en la tercera campaña que se iniciaba, tras las derrotas en Vílcapujío y Ayohuma. Desde allí en más, combatió en Tejas, Puesto del Marqués, Posta de Venta y Media. Y en Sipe-Sipe.

Bogado siguió en el Regimiento de Granaderos formando parte del Ejército de los Andes, y ya como alférez se batió el 6 de febrero de 1817 en el combate de Las Coimas, donde el comandante Mariano Necochea, con ochenta hombres de la escolta del general en jefe y treinta granaderos, cargó y deshizo al enemigo compuesto por 400 hombres de caballería. Después en Chacabuco, el valeroso comportamiento en el campo de batalla, en el que fue herido, valiendo a Bogado el grado de teniente primero del cuarto escuadrón de Granaderos a Caballo. A esta acción le siguieron: Curapaligüe, Gualpen, Los Perales; el asalto sobre Talcahuano; Cancha Rayada y finalmente Maipú, donde el entusiasta y disciplinado ejército coronó su valor dando libertad a la Capitanía de Chile y honor a las armas criollas. Bogado continuaba prestando servicios a la Patria Grande, y el 23 de julio de 1819 es ascendido al cargo de ayudante mayor del segundo escuadrón, siempre en el Regimiento de Granaderos a Caballo.

El Perú era el próximo paso hacia la definitiva consolidación de la emancipación sudamericana y, la nueva empresa engrandecería el juramento de los soldados que no titubearon en laurear otra vez las armas de la Patria o morir. El 20 de agosto de 1820, partía desde Valparaíso la expedición y en ella se embarcaba José Félix Bogado fiel a la obediencia y el deber, formando el cuadro de oficiales del ejército libertador. Es así que participa en la batalla del Cerro y en los combates de Nazca y Acaraí, ingresando con el ejército vencedor a Lima el 9 de julio de 1821. Bogado recibió la medalla concedida a los oficiales, con el lema: "Yo fui del Ejército Libertador”. Intervino valerosamente en los asaltos a los castillos del Callao, por lo que fue ascendido a capitán y en julio de 1822 lo hicieron sargento mayor en recompensa a sus largos servicios y en mérito a sus loables comportamientos en el ejército expedicionario.

Asistió a la Campaña de Puertos Intermedios y se halló en las desgraciadas acciones de Torata y Moquehua, ya retirado el general San Martín y asumido el mando de todas las fuerzas existentes, por parte de Simón Bolívar. En la última etapa de la guerra de la independencia, el ejército reunido en Tacna continuaba avanzando, y Bogado combatió con sus granaderos en Pichincha y en Junín. Hallándose al frente de solo ochenta soldados del glorioso regimiento sanmartiniano, se batió en Ayacucho y las Provincias Unidas de Sud-América estuvieron representadas con honor. Por tales servicios el propio Bolívar, le otorga a nuestro héroe el grado de coronel efectivo, atento a los méritos y servicios de quien ya era un "Benemerito en grado eminente".

El bizarro paraguayo y representante genuino de los famosos Granaderos a Caballo de San Martín, regreso triunfal conduciendo al resto de las tropas que habían participado en la campaña libertadora entre las que se encontraban solo siete granaderos. No concluiría con esto el ejemplo de Bogado al servicio de la Gran Nación Sudamericana que anhelaban Bolívar y San Martín, sino que seguiría con su constancia y valor a toda prueba, no ajena a la pobreza y al dolor. El 22 de julio de 1826 es nombrado jefe en comisión del 4to Regimiento de Caballería de Milicias.

Actuó en la campaña del sur, bajo la dirección del general Federico Rauch y, luego pasó con su regimiento a servir de guarnición en los pueblos de San Nicolás, Arrecifes, Salto, Zárate y San Pedro, desde 1827 hasta mayo de 1828, pasando a revestir como coronel en la Plana Mayor General, terminada esa comisión. A principios de 1829, nombrado Comandante Militar de San Nicolás, desplegó su acción como jefe superior de la frontera norte de la Provincia de Buenos Aires. Dicha ciudad fue sitiada por los ejércitos de Estanislao López pero la misma resistió heroicamente a las órdenes del coronel Bogado (fiel a Lavalle), durante ocho meses, soportando la población con paciencia y heroicidad el hambre, las privaciones y los continuos incendios que arrasaron sus mejores edificios, sin que el enemigo pudiera rendirla. En esas circunstancia rindió su vida el coronel Bogado, de resultas de una enfermedad contraída en actos de servicios, de los “pulmones dañados”, dice la partida de defunción. San Nicolás de los Arroyos sería el punto final de su destino, el 21 de noviembre de 1829.

Casa donde residio el Coronel Bogado ubicada en la calle Francia 223 de la ciudad de San Nicolás.

Valiente, honrado, austero, rígido en el cumplimiento del deber, desinteresado de corazón, el Coronel Mayor Don José Félix Bogado, es un ejemplo que une con lazos de permanente confraternidad a un vasto sector del continente sudamericano. Tras nuestros conceptos preliminares de introducción a esta evocación de la vida de nuestro prócer, cabe como corolario señalar que el porvenir de una Nación se fundamenta primordialmente en el temple moral de sus hijos que con dignidad y coraje, practiquen y defiendan la virtud.

Nómina de los integrantes del Regimiento de Granaderos a Caballo que llegaron hasta Quito y regresaron en febrero de 1826 al cuartel del Retiro en Buenos Aires:

Coronel José Félix Bogado
Sargento Mayor Paulino Rojas
Capitán Francisco Olmos
Sargento 2º Patricio Gómez
Sargento 2º Francisco Vargas
Sargento 2º Damasio Rosales
Sargento Trompa Miguel Chepoya


Fuente: http://asociacionsanmartinianasannicolas.blogspot.com.ar/2009/03/jose-felix-bogado-el-ultimo-granadero.html


José Felix Bogado - Biografía
Por Carlos Zubizarreta

El coronel José Félix Bogado representa la contribución heroica del Paraguay a la emancipación americana, porque es el soldado que más alto descolló entre los muchos guerreros paraguayos que combatieron en el Ejército Libertador.

Aunque no está esclarecido con certeza el lugar de su nacimiento, se le supone venido al mundo en Villarrica porque de allí era oriunda una familia numerosa de ese apellido y porque sus camaradas de armas le apodaban El Guaireño.

Su iniciación en la carrera militar debiese a cierto acontecimiento fortuito. El 28 de enero de 1813 salió de Buenos Aires el coronel San Martín con 150 Granaderos a Caballo –regimiento en formación- para impedir un desembarco de tropas realistas que, procedentes de Montevideo, iban a operar sobre Santa Fe. Después de costear algunos días el Paraná, el 3 de febrero se trabó combate con las fuerzas españolas cerca del convento de San Lorenzo, derrotándolas. Al día siguiente, el jefe realista ofreció canjear tres prisioneros por el teniente Díaz Vélez, apresado por los patriotas. Los tres prisioneros resultaron ser marinos paraguayos caídos en poder de los españoles con su chalana en el río Las Vacas. Uno de ellos se llamaba Félix Bogado.

El joven paraguayo, fuerte y animoso, se enroló en el primer escuadrón de los Granaderos a Caballo. Con el correr del tiempo y tras la gloriosa campaña de los Andes, llegaría a ser comandante del famoso cuerpo formado por San Martín. En efecto, Bogado se consustanció y amó tanto esa unidad que, desde entonces, la historia militar del héroe paraguayo es la propia historia de los granaderos de San Martín.

Después del combate de San Lorenzo, el regimiento volvió a Buenos Aires para formar su tercero y cuarto escuadrón. Apenas acababa de llenar sus cuadros cuando se ordenó a San Martín marchar a Tucumán para unirse a las fuerzas patriotas que, vencidas en Vilcapujio y Ayohuma, se habían replegado sobre aquella ciudad.

La suerte de las armas no se mostraba por entonces favorable a las fuerzas revolucionarias. Frente al ejército apresuradamente reclutado, desorganizado y mal armado, se hacía sentir la reacción de las tropas realistas del Perú. Tras las nuevas derrotas experimentadas en la posta de Venta y Media y Sipe-Sipe, los patriotas retrocedían después de sufrimientos y reveses. Con ellos estaba Bogado, luciendo galones de sargento ganados en la última de estas acciones.

El genio militar de San Martín comprendió que, si quería poner fin al dominio español con victorias definitivas, era preciso atacarlo en la base de su poderío, el rico Virreinato del Perú. Logró convencer al general Pueyrredón de su osado y grandioso proyecto y, con su apoyo, estableció en Mendoza el campamento de Plumerillo, donde se puso a trabajar activamente en la creación del gran ejército con el cual intentaría el paso de los Andes. Dos años duró la formación del Ejército Libertador. San Martín, brillante militar de carrera formado en España contra las fuerzas de Napoleón, adiestró a sus soldados con una eficiencia hasta entonces desconocida en las milicias patriotas. Por fin, en enero de 1817, comenzó la campaña.

No cabe en esta breve biografía el relato de esa hazaña. En los cien combates de la larga empresa, Bogado se batió con denuedo heroico y fuerte brazo. Resultó herido en Chacabuco; estuvo en Talcahuano, en Guaipén y Cancha Rayada, Junín y Ayacucho. Fue de los que se salvaron del naufragio de la fragata Trujillana y en la sublevación de El Callao prestó un señaladísimo servicio a la causa patriota evitando que toda su unidad se plegase a los españoles. Condujo a los granaderos leales a incorporarse al ejército de Bolívar. Batiéndose siempre en los cuadros del famoso regimiento, fue ganando ascensos en acciones militares hasta llegar al grado de coronel, conferido por Bolívar, haciéndose también acreedor a la medalla de oro con lema "Yo fui del Ejército Libertador", con que la patria argentina premió el valor de los oficiales que participaron en aquellas jornadas históricas.

Concluida la campaña del Perú, el coronel Félix Bogado regresó a Buenos Aires al frente de su regimiento de Granaderos a Caballo, después de trece años de incesante y dura lucha. De los escuadrones salidos del cuartel del Retiro en 1815, sólo volvían siete granaderos, siete heroicos sobrevivientes curtidos en los combates por la libertad de América.

El gobierno de Rivadavia lo confirmó en el grado de coronel otorgado por Simón Bolívar, y Bogado continuó al frente de la División de los Andes como comandante hasta que ésta fue disuelta pasando, en julio de 1826, a revistar en la Plana Mayor del ejército argentino. Pocos días después, fue nombrado comandante del 4° Regimiento de Caballería de Milicianos. Como si sus pasadas campañas fueran pocas, hizo el mismo año la del Sur, contra los indios. Participó luego en la sublevación de diciembre de 1828 y marchó con las fuerzas de Lavalle, batiéndose contra el ejército del gobernador Dorrego.

Por último, en mayo de 1829, fue nombrado comandante militar de San Nicolás de los Arroyos, para vigilancia de la frontera norte, amenazada constantemente por las montoneras de Estanislao López. En ese puesto lo alcanzó la muerte, a principios del año 1830. Los restos del héroe paraguayo reposan hasta hoy en el cementerio de aquella ciudad.

Fuente: Cien vidas paraguayas por Carlos Zubizarreta - http://www.portalguarani.com/2500_jose_felix_bogado.html