Municipalidad de San Nicolas Ciudad-Municipalidad de San Nicolás de los Arroyos

"Hechos que cambian tu vida"

Personalidades
Cándido López. Un talentoso artista del pincel
en el glorioso “Batallón San Nicolás”. 8
Sin ir a los grandes anales universales, entre nosotros mismos están los ejemplos que dieron al pasado definición ilustre, que es clásica en América. Es claro que aquella literatura nacida de las raíces mismas del viejo tronco europeo prosperó por muchas y grandes concesiones del talento, del espíritu y del sentimiento. La nuestra nació en cambio de los azares de la guerra o la revolución, sin que, felizmente, le faltaran ni le falten, unas horas victoriosas o decepcionantes, los fulgores del genio, la sublimidad del heroísmo o la grandeza de la concesión.

El relato mismo no sedujo, a muchos de nuestros brillantes paladines: gustaron más de la acción de la batalla. Pero sino abundan esos Jenofontes, podemos ofrecerlos completos y bri-llantes en las figuras de un espejo de un Paz o de un Mitre. Ya no se trata aquí de un historiador, de un cronista, de un fotógrafo, como se llaman ahora; el caso que tenemos por delante, quizá único en el mundo, como afirma un estudioso, es el del teniente Cándido López, que prestó laudables servicios en el glorioso Batallón "San Nicolás", que participó en la sangrienta guerra del Paraguay, hace 100 años, como ya lo hemos recordado. López fue un arrojado soldado hasta la feroz pelea de Curupayti, donde perdiendo el brazo derecho troca el arma por los pinceles, dejándonos una colección de cuadros que abarca casi toda la actuación argentina.

Cándido López. (1840-1902) Autorretrato 9
Óleo sobre cartón. Año c.1858. Medidas 60,8 x 42,7 cm. Colección Museo Nacional de Bellas Artes.

Ante una escena donde con la inmensidad, aunábanse los elementos primitivos, de todo orden, como la de esta guerra, en otras edades la figura del soldado-artista, del soldado-pintor, habría quedado en el bronce o en el relato, pero Cándido López es sólo en esa escena tremenda, el triunfo del espíritu y del heroísmo; el soldado, en fin, convertido, por ese triunfo grandioso, en el historiógrafo fiel.

Con dos de los bravos componentes de este Batallón que conocimos cuando niños, premiados con cicatrices y medallas, pudimos saber algo de aquellos campamentos de metrallas y cuchillos, recuerdos que mantenían vivos a pesar de la edad. Y de esos pormenores surgían los de Cándido López, a quien ellos vieron más de una vez, en medio de la sangre y el espanto, trazar nerviosas líneas en viejos y quemados papeles. Cándido López, Cándido López, repetía nuestra imaginación impresionada por el sublime gesto, pareciéndonos una llamarada nacida del vasto y terrible incendio de los cuerpos, y veíamos entre tanto al soldado-pintor vagar de la aurora a la noche, como por un jardín prodigioso, recogiendo la visión de las cosas, evocando dormidos o muertos esplendores; llenos los ojos de una estática embriaguez. Más tarde quisimos saber algo más y nos encontramos con pocas letras, casi un vacío. Sólo están sus lienzos inmortales. La fiebre de las ruinas precede siempre de la fiebre del paisaje, se ha dicho. El artista que no adivina, que no evoca, que no resucita, no llega a ser artista de verdad. Sin la fiebre de la poesía campestre de un mundo en batalla, López, el soldado vencido, no hubiera dado lugar al nacimiento del artista excelso, del evocador inmortal.

Cándido López nació en Buenos Aires el 29 de agosto de 1840, de padres argentinos, demostrando aptitudes para el dibujo y la pintura. Una de sus primeras producciones fue un cuadro que tituló "Mendigo'" y lo obsequió a una institución pública. Su hijo lo recuperó después de haber ido a parar a un sótano húmedo como lienzo viejo. Con el fin de tomar copias del natural, años más tarde, viaja al interior del país llegando a San Nicolás cuando estalla la guerra del Paraguay. Su resolución fue presentarse voluntario al Batallón N° 1 de Guardias Nacionales, que organizaba el comandante Juan C. Boerr, en el que se le dio de alta, en calidad de teniente 2do., el 1º de julio de 1865. El coronel de Marina José Murature trabó amistad con Cándido López y le dio la feliz idea de llevar al lienzo todo lo que sucediese en esa campaña digno de ser legado a la posteridad. El general Mitre, enterado del propósito del joven pintor, y queriendo observar sus croquis, lo llamó un día para decirle: “Conserve Ud. esto; algún día servirán, para la historia". "Me retiré, -dice López-, lleno de entusiasmo, y desde aquel día trabajé con más ahinco que nunca". Dos años necesitó el pintor invalidado para adiestrar su mano izquierda en el manejo de los pinceles, a fin de consagrar el resto de su vida al deber que se había impuesto. Realizó 90 croquis de aquella campaña; pintó 52 cuadros de la misma y la muerte lo alcanzó, en Buenos Aires el 31 de diciembre de 1902. Sus restos descansan en el panteón de los guerreros del Paraguay.

Eduardo Lázzari.

Obras de Cándido López existentes en el Museo y Biblioteca de la Casa de Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos. (Banco Velox; Proyecto Cultural Artistas del MERCOSUR; 1998).

1) Velatorio del primer soldado muerto perteneciente al Batallón de Guardias Nacionales San Nicolás. Óleo sobre tela (entre 1887 y 1902). Medidas 40 x 82 cm. (Ver foto en página 309 de este fascículo).

2) Pasaje del Arroyo San Joaquín (Pcia. Corrientes), el 16 de agosto de 1865. Óleo sobre tela; pintado entre 1868 y 1876. Medidas 45 x 105 cm. Representa el instante que el Batallón "San Nicolás" vadea dicho Arroyo.



3) Campamento argentino frente a Uruguayana (Provincia de Río Grande, Imperio del Brasil); 14 de setiembre de 1865. Óleo sobre tela, pintado entre 1868 y 1876. Medidas 45 x 105 cm. (detalle).



4) Rendición de la ciudad brasileña de Uruguayana, que se encontraba en poder de los paraguayos, por el Ejército de la Triple Alianza, (setiembre de 1865). Óleo sobre tela pintado ente 1868 y 1876. Medidas 45 x 105 cm. (Detalle).



5) “Motivo Fluvial”. 1869. Óleo. Medidas 56 x 80 cm. 10 Pintura desaparecida a comienzos del Año 2001, de la Colección del Museo y Biblioteca de la Casa del Acuerdo de San Nicolás. Expediente INTERPOL: AD1455. En nota DNPM (Dirección Nacional de Patrimonio y Museos), Nº 2439/02, de fecha 11-Set-2002, el entonces Director Nacional, Arquitecto Juan M. Repetto, manifestó que esa desaparición constituía un hecho delictivo, en proceso de instrucción sumarial, y la Secretaría de Cultura, de la Presidencia de la Nación había actuado con diligencia, denunciándola para interdictar, eventualmente, su transferencia ilícita. La información relativa a dicha obra puede ser consultada en la página WEB de Interpol Argentina, en la Sección Robo de Obras de Arte.

Autores: Santiago Chervo (h) - Miguel Angel Migliarini
Fuente: Historia de San Nicolás de los Arroyos y su Pago

8 Diario “El Norte”; 6 de abril de 1965.
9 Banco Velox; Proyecto Cultural Artistas del MERCOSUR; “Autorretrato. Cándido Lopez”; Pag. 6; Edic. Banco Velox; 1998.
10 Diario “El Norte”; 23 de octubre de 2002.