Municipalidad de San Nicolas Ciudad-Municipalidad de San Nicolás de los Arroyos

"Hechos que cambian tu vida"

Capítulo 30 - 1946-1969 Resurgimiento de San Nicolás de los Arroyos
1947. Historia de la Evangelización de San Nicolás
de los Arroyos. Desde la creación del Obispado.

Pbro. Miguel Ángel Nadur Dalla
Coordinador de los Encuentros de Historia Eclesiástica Diocesana.

Introducción
En un trabajo anterior se publicó la historia de la evangelización de la ciudad de San Nicolás desde los orígenes hasta la creación de la diócesis. En el presente trabajo se trata precisamente de la historia eclesial a partir de entonces, y hasta nuestros días.

Como criterio de análisis, se han dividido estos 54 años según el ministerio pastoral de cada uno de los obispos; tratando de expresar de cada uno de ellos casi exclusivamente lo referido a la ciudad y partido de San Nicolás, que constituye una cuarta parte aproximadamente del total de la diócesis.

La Diócesis de San Nicolás de los Arroyos posee en la actualidad cerca de medio millón de habitantes, y abarca 10 partidos: la ciudad cabecera de San Nicolás, Ramallo y San Pedro sobre la ruta 9; las ciudades de Colón, Pergamino, Arrecifes y Capitán Sarmiento sobre la ruta 8. Completa el territorio diocesano los partidos de Salto, General Arenales y Rojas. En la organización interna de la diócesis el territorio está dividido en cuatro zonas, con cabecera en San Nicolás (zona 1), Pergamino (zona 2), Arrecifes (zona 3) y General Arenales (zona 4).

La diócesis cuenta con unos 75 sacerdotes prestando servicio, unos 40 colegios y más de 100 religiosas, junto a múltiples Hogares y Asilos. Según la fecha de creación, la nuestra es la número 26 de entre las cerca de 100 diócesis existentes en la Argentina.

1) La creación del Obispado de San Nicolás de los Arroyos.
Luego del Congreso Eucarístico internacional realizado en la ciudad de Buenos Aires en 1934, quedó en la Iglesia argentina un impulso singular, incrementándose las acciones e iniciativas. Existía la intención de crear nuevas diócesis, para responder al incremento de actividad que se había generado. En ese espíritu es necesario comprender la creación de nuestra diócesis que, hasta su puesta en funcionamiento admite ser analizada en tres etapas sucesivas.

a.- Ley del Estado Nacional: En octubre de 1942, al votarse el presupuesto nacional para el año siguiente, se incluyó una partida a efectos de la creación de un obispado en la ciudad de San Nicolás. El Dr. Vicente Solano Lima, que se desempeñaba como ministro en la provincia de Buenos Aires, fue el nervio motor de esta iniciativa, hasta que finalmente fue sancionada la Ley nacional Nº 12778, de octubre de 1942 en que se incluía la mencionada partida.

b.- Bula del Santo Padre: Luego la Iglesia argentina, junto a la cancillería del gobierno argentino en 1943, iniciaron los trámites ante la Santa Sede a efectos de que el Santo Padre dicte la Bula respectiva para la creación canónica de la diócesis. El golpe de estado del 4 de junio de ese año interrumpió las gestiones, las que luego de tres años se reactivaron hasta que finalmente el Santo Padre emitió la bula “Maxime Quidem Iuvat” que creó el obispado de San Nicolás de los Arroyos con fecha 3 de abril de 1947.

c.- El comienzo del funcionamiento: Los dos pasos anteriores dados por la Iglesia y el Estado habían dejado la vía expedita para que se nombrase el primer obispo, y con la toma de posesión del mismo, comenzase el funcionamiento efectivo de la diócesis. Sin embargo, por diversos motivos, ello no se logró. En los primeros años de la década del 50 se reiniciaron los trámites. Según el acuerdo entre la Santa Sede y el gobierno argentino, era éste el que proponía la terna de candidatos, y la Santa Sede elegía. Un grupo de nicoleños accionó positivamente, hasta que finalmente, en el año 1955 el Santo Padre designó a Mons. Silvino Martínez, nativo de Mendoza, para nuestra diócesis. La toma de posesión estaba prevista para el mes de abril de 1955, pero la situación nacional de tirantez entre Iglesia y gobierno que se vivía en ese momento motivó que se suspendiese el acto. Tal cosa ocurrió finalmente el 29 de octubre de 1955 en un acto sumamente festivo. Originariamente la diócesis de San Nicolás tenía trece partidos, pero la constitución de la diócesis de Zárate-Campana, en 1977, motivó que quedasen reducidos a diez.

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La nueva diócesis tuvo como cabecera nuestra ciudad de San Nicolás de los Arroyos, donde reside el obispo. El templo principal, que honra a San Nicolás de Bari, pasó a constituirse en Iglesia Catedral. El obispado ha funcionado en tres edificios. El primer lugar, una casa de la calle Francia al 100 que se alquiló, donde luego funcionó un Instituto de estudios terciarios. Luego se pudo adquirir el inmueble de Mitre 84, donde actualmente se encuentra. Posteriormente y durante unos 15 años el obispado residió en la planta baja del edificio Catedral de Mitre 68, para volver en 1985 a Mitre 84.

2) El primer obispo: Mons. Silvino Martínez (1955-1959: 4 años).
Mons. Silvino Martínez se desempeñaba como párroco en la Arquidiócesis de Mendoza, y desde allí fue nombrado por el Santo Padre como obispo auxiliar de Rosario, desde donde fue destinado a nuestra diócesis. De estatura baja y carácter templado, llegó a nuestra diócesis en un difícil momento de la vida nacional dado por el reciente golpe de estado.

Obra pastoral: Mencionamos algunas de sus obras pastorales en relación a la ciudad, cabecera de la diócesis. La Acción Católica. Mons. Martínez, antes de ser consagrado obispo, junto a otros dos sacerdotes había sido designado por el Episcopado argentino para ir a Roma a informarse, y estudiar la Acción Católica Italiana en el año 1929, recientemente creada por el Papa Pío XI. Al regresar, tuvo gran dedicación a la formación de tales grupos en diversos lugares del país. Por ello, al estar entre nosotros, dedicó una parte importante de sus afanes a la Acción Católica de San Nicolás, que había iniciado sus actividades en 1943, y tenía constituida las cuatro principales ramas en la ciudad.

La gran misión de la ciudad de San Nicolás de 1958. Al poco tiempo de llegar, Mons. Martínez concibió la idea de realizar una gran misión en la ciudad de San Nicolás. Puso como encargado de la misma al maestro don Héctor Hernández. Esta gran misión significó un importante impulso a la evangelización, a tal punto que se la puede considerar la primera manifestación masiva de fe de la ciudad. Como consecuencia de la gran misión, muy pronto se formaron comisiones para futuros templos, como Ntra. Sra. de Luján, Ntra. Sra. de Pompeya, San Cayetano y María Auxiliadora, dado que hasta la creación de la diócesis, sólo existía la parroquia San Nicolás de Bari.

La compra del edificio del obispado. La primera sede del obispado de la calle Francia era alquilada. Al poco tiempo, sobrevino la idea de la adquisición de un inmueble propio. Es así que se organizaron colectas, rifas, y otros beneficios, hasta que, con la participación de la Acción Católica, pudo adquirirse el edificio de Mitre 84, donde antes había funcionado la Comisaría Primera. El conocimiento y organización inicial general. Tratándose de una diócesis nueva, se imponía como lo necesario en primer lugar el conocimiento de la misma; y luego el comienzo de la organización general como nueva jurisdicción eclesiástica. Ambas cosas fueron realizadas con diligencia por el nuevo pastor.

1- Mons. Silvino Martínez.
2. Mons. Francisco Juan Vénnera.
3) El segundo obispo: Mons. Francisco Juan Vénnera (1959-1966: 7 años).
La persona del obispo: Mons. Francisco Juan Vénnera nació en la ciudad santafecina de Arequito. Realizó los estudios de humanidades y filosofía en el seminario y los de teología en Roma, ciudad en la que recibió la ordenación sacerdotal y se graduó de Doctor en Derecho Canónico. En 1956 fue consagrado obispo auxiliar de Rosario. El 23 de septiembre de 1959, fue nombrado para conducir la diócesis de San Nicolás. No tenía experiencia anterior de haber estado como párroco. Su lema episcopal fue “Evangelizare Regnum Dei (Evangelizar el reino de Dios).

Obra pastoral: A Mons. Vénnera le correspondió crear en San Nicolás la parroquia Ntra. Sra. de Luján, y poner en funcionamiento la parroquia Ntra. Sra. de Pompeya, creada por su antecesor. Solicitó y obtuvo la llegada de sacerdotes españoles pertenecientes a la Ocsha (Organización para la Cooperación Sacerdotal Hispano Americana). Entre ellos estaba el padre Marciano Alba, actual vicario general y párroco de la Iglesia Catedral.

Continuó el impulso a la Acción Católica Argentina. Organizó la catequesis con la renovación que impulsaba ese momento eclesial. A los 3 años de su llegada, la Iglesia Universal comenzaba a vivir el acontecimiento más importante de la Iglesia del siglo XX: el Concilio Vaticano II. Mons. Vénnera debió asistir. Ello le llevó mucho tiempo y preocupación, dada la cantidad e importancia de asuntos que allí se trataron, sumada a la tensión propia que estos acontecimientos producen.

Su renuncia: Cuando llevaba 6 años de ministerio episcopal, alegando razones de salud, renunció a su cargo ante el Papa Paulo VI, quien la aceptó. Parecería que también ha influido en la decisión, el clima que se vivía en la época por las modificaciones que el Concilio Vaticano II traía consigo. Luego, continuó colaborando en la Arquidiócesis de Rosario. Al morir fue sepultado en el panteón de su familia en Arequito; pero, en el año 2001, sus restos fueron traídos a la diócesis, donde descansan en la Iglesia Catedral, al lado de los restos del obispo que lo sucedió.

4) El tercer obispo de San Nicolás, Mons. Carlos Horacio Ponce de León (1967-1977: 10 años).
La persona del obispo: Mons. Carlos Horacio Ponce de León nació en Navarro (Pcia. de Buenos Aires) el 17 de marzo de 1914. Ingresó al seminario de la Arquidiócesis de Buenos Aires y fue ordenado sacerdote el 17 de diciembre de 1938. Se desempeñó durante 9 años en la parroquia Ntra. Sra. del Carmen de la ciudad de Buenos Aires. Fue nombrado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Salta en el período 1962-1965, y finalmente, fue designado obispo de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos, de la que tomó posesión en 1966. Su lema episcopal fue: “No he venido a ser servido, sino a servir”.

Obra pastoral: Todo el ministerio episcopal de Mons. Ponce de León está vinculado a la puesta en práctica del Concilio Vaticano II. La obra de los campamentos de familias “La Tregua” fue iniciada por Ponce de León mientras fue párroco en Buenos Aires, pero éste la sostuvo e incrementó durante toda su estadía en Salta y luego en San Nicolás. Recientemente la obra cumplió 60 años y sigue brindando su servicio. Con un grupo de voluntarios, el obispo creó Cáritas Diocesana, como modo de organizar la caridad, sobre todo por las grandes cantidades de familias del interior a veces carenciadas que se radicaban en la zona para trabajar en la empresa siderúrgica Somisa. Fundó la Escuela de Servicio Social para la carrera de Asistentes Sociales, que continua hasta la actualidad en su sede de Alem 8.

El 4 de agosto de 1969, el obispo fundó el Seminario Diocesano adquiriendo un inmueble en la calle Trelles 1040 de la ciudad de Buenos Aires, para la residencia de los seminaristas, quienes cursaban los estudios de teología en la Universidad Católica Argentina, ubicado en el barrio porteño de Villa Devoto.

Un momento difícil del Episcopado de Mons. Ponce de León fue su amplia intervención en el campo de los Derechos Humanos con motivo de la desaparición de personas, mostrándose en todo momento como defensor de la vida humana. Cuando el obispo decidió trasladar al párroco de San Pedro, padre Arturo Celeste, se originó un conflicto, que originó un juicio canónico que llegó hasta Roma y el párroco tuvo que ser confirmado por el obispo. Durante este período se crearon varias parroquias, se fomentó la pastoral juvenil, y se promovió la construcción del barrio Juan XXIII para personas que no tenían vivienda.

Mons. Ponce de León estuvo siempre muy cercano a los sacerdotes. Inició las semanas de pastoral de los sacerdotes y los Encuentros del Pueblo de Dios, encuentros anuales que se siguen realizando hasta nuestros días.

3- Mons. Carlos Horacio Ponce de León.
4. Mons. Fortunato Antonio Rossi.
5) El cuarto obispo: Mons. Fortunato Antonio Rossi (1978-1983).
La persona del obispo: Mons. F. Antonio Rossi nació en Gualeguaychú (Entre Ríos), realizó sus estudios filosóficos – teológicos en el seminario de Paraná y allí recibió la ordenación sacerdotal. Estuvo destinado para realizar tareas diversas en el seminario de Paraná, hasta que fue nombrado como primer obispo de la nueva diócesis de Venado Tuerto. Desde allí fue trasladado como cuarto obispo de San Nicolás, y tomó posesión de la nueva sede el 2 de enero de 1978. El 26 de noviembre de 1983 fue promovido como arzobispo de Corrientes, ciudad en la que continuó residiendo como obispo emérito desde 1993, hasta que se entregó al Señor en el año 1997.

Obra pastoral: Le tocó a Mons. Rossi ejercer su obispado entre nosotros dentro de un difícil clima social dado por el reciente golpe de Estado del General Videla y la guerra de Malvinas.

En el año 1982 inició el Curso Introductorio al seminario en la casa de la calle Alem Nº 8 de San Nicolás, que fue adquirida para tales efectos. Un par de años después procedió a vender la antigua casa del seminario de la calle Trelles de Buenos Aires, y con ese monto adquirió una quinta en la zona de Tortuguitas, partido de San Miguel, donde pensaba ampliar las instalaciones y tener el seminario diocesano allí. Pero, durante el período de su sucesor, este proyecto se abandonó y dicha quinta se vendió.

En su período se constituyó la Comisión Diocesana de Minoridad. En el tramo final de su episcopado, en el año 1983, dio comienzo el acontecimiento mariano de San Nicolás, en el cual sólo alcanzó a tener una breve participación, volviendo a exponer a la devoción del pueblo la sagrada imagen de la Virgen, luego de una breve restauración.

6) El quinto obispo: Mons. Domingo Salvador Castagna (1984-1994).
La persona del obispo: Mons. Domingo Salvador Castagna nació circunstancialmente en la localidad de General Lamadrid, al sur de la provincia de Buenos Aires, el 4 de diciembre de 1930, aunque su residencia habitual era la ciudad de Buenos Aires. Realizó sus estudios en el seminario de la arquidiócesis de esa ciudad, y recibió la ordenación sacerdotal el 4 de diciembre de 1955. Realizó estudios de especialización en teología pastoral en Roma. A su regreso fue designado obispo auxiliar de Buenos Aires, en el año 1984. Su episcopado es el más extenso de un obispo en nuestra diócesis, luego del de Mons. Ponce de León, que lo supera en unos meses. En 1994, fue designado arzobispo de Corrientes, cargo que abandonó en el año 2007.

Obra pastoral: Pasamos a relatar las principales obras pastorales acaecidas durante este período. Acontecimiento mariano. Durante el período del obispo anterior, una feligresa de San Nicolás había manifestado que veía a la Virgen. Mons. Rossi, por estar culminando su mandato, no tomó ninguna resolución, más allá de exponer la sagrada imagen de la que se trataba a la veneración pública. Para lo cual se procedió a su restauración, ya que estaba depositada en el recinto del campanario del templo. Al llegar Mons. Castagna, y concurrir por primera vez a lo que había comenzado llamarse “el campito de la Virgen”, manifestó: “Si esto es de Dios, será; y si no lo es, no será”. De este modo estaba dando comienzo un hecho de profunda trascendencia eclesial en la Argentina. De inmediato constituyó una comisión investigadora, la que concluyó que luego de los múltiples exámenes médicos, grafológicos, psiquiátricos, etc. no aparecía en la mujer examinada, Sra. Gladys Quiroga de Motta ninguna anormalidad de relevancia para el caso. Mons. Castagna comenzó a presidir la celebración mensual de los días 25 en el campito de la Virgen. Al poco tiempo comenzó la construcción del futuro santuario. De este modo se fue consolidando una nueva advocación masiva de la Virgen en la Iglesia argentina, casi 400 años después de los tres acontecimientos marianos principales que ha tenido nuestra Iglesia en los siglos XVI y XVII: Ntra. Sra. de Itati, Ntra. Sra. del Valle y Ntra. Sra. de Luján. En la actualidad, se ha inaugurado y bendecido la cúpula del nuevo templo, mientras se continúa con otras etapas de la construcción. El santuario de San Nicolás es visitado por más de cuatro millones de personas al año.

Visita pastoral misionera. Mons. Castagna aprovechó el antiguo elemento de la visita pastoral del obispo a las parroquias, para hacerlo en forma misionera. El Derecho Canónico establece que esta visita se debe realizar al menos una vez cada 5 años. El obispo se instalaba una o dos semanas en cada parroquia, recibía a todas las comisiones de las instituciones que tenían actuación en la parroquia, visitaba los barrios, fábricas, oficinas públicas, instituciones culturales, etc. El paso del obispo significó como una pequeña revolución durante esos días en la vida parroquial de cada parroquia. El obispo dijo una vez que si el Papa se había transformado en ciudadano del mundo a través de los múltiples viajes y visitas a países, con más razón tenía que hacerlo él. Estaba visita pastoral se realizó a razón de un sector geográfico de la diócesis por año, de modo que pudo visitar todas las parroquias de la diócesis en 4 años, el período de 1986-1989. Culminado este periplo, se inició un amplio discernimiento acerca de cómo debería ser la etapa siguiente, hasta que se concluyó en la conveniencia de realizar una segunda visita a cada parroquia, aunque ahora no ya de modo sistemático, sino a medida de que lo iban solicitando los párrocos.

Radicación de las Hermanas Carmelitas. Nuestra diócesis no tenía comunidad de religiosas contemplativas, y según creemos tampoco lo había habido en la etapa previa a su constitución. Una visita del Rector del seminario, padre Hugo Detto al Monasterio de Hermanas Carmelitas de la calle Ezeiza de la ciudad de Buenos Aires, motivó el encuentro de este sacerdote con una de las religiosas, que era nativa de nuestra diócesis. Del diálogo surgió la moción de que una comunidad de dichas religiosas pudiese radicarse en nuestra diócesis, dada la carencia que la misma presentaba en tal sentido. Luego visitó el monasterio Mons. Castagna y el diálogo progresó aún más, hasta que, finalmente se produjo la radicación en 1987. Se tomó como lugar provisorio lo que había sido el antiguo templo de la parroquia Ntra. Sra. de Pompeya, el que fue adaptado para tal evento. Luego realizó la construcción propia en la residencia actual, en la calle Olleros al 590, del barrio La Loma, en jurisdicción de la parroquia San Cayetano. El monasterio cuenta ya con 23 años de vida, han surgido varias vocaciones, y continúa brindando su servicio de oración y asistencia pastoral.

Creación de la Escuela de Ministerio. El Concilio Vaticano II reinstauró el Diaconado Permanente, que permite que personas casadas puedan ingresar al sacramento del Orden Sagrado, pudiendo luego casar, bautizar, bendecir, conducir comunidades bajo la subordinación del párroco y otras actividades. Se trata de personas casadas, quienes deben trabajar para sustentar a su familia. Por ello, una de las principales dificultades es lo referido a la formación. Se han ideado las escuelas de Ministerio y Diaconado Permanente que realizan tal tarea, a través de un encuentro semanal, y durante 5 ó 7 años. Las Escuelas nunca son promocionales, es decir que al aprobar los cursos no significa que las personas serán ordenadas. La primera escuela que se creó fue en la parroquia Ntra. Sra. de Luján en el año 1987 de la cual egresaron siete ordenados.

Creación de dos asociaciones. Durante este episcopado, se crearon tres asociaciones de fieles para el servicio pastoral. La primera en 1985 fue la Fundación Apostólica Mariana iniciada por el padre Efraín Sueldo Luque, que había sido religioso palotino, y se incardinó a nuestra diócesis. Es una asociación que tiene cuatro ramas: sacerdotes, consagradas, laicos y viudas consagradas, tiene casas en diversos lugares del país. La segunda asociación fue las Hijas de María del Rosario de San Nicolás, comúnmente llamadas Hermanas del Santuario, quienes tienen como carisma la difusión de la nueva advocación, así como también otros fines apostólicos. Residen en nuestra ciudad. En este período también se realizaron las primeras experiencias en vistas a constituir una Asociación Sacerdotal en el Santuario, cosa que se concretó en el período del siguiente obispo.

Proceso de beatificación de la Hermana María Crescencia Pérez. Esta religiosa pergaminense, tía carnal del padre Carlos Pérez, rector del santuario, después de una vida entregada al Señor en la congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto, murió en Chile en olor de santidad, habiéndose contagiado de tuberculosis en el Hospital que atendía a tales enfermos. El padre Carlos Pérez con algunos laicos realizó un viaje a Chile con la intención de que tales restos fuesen llevados a Pergamino, donde aún vivía un hermano de la religiosa, y existían múltiples familiares. Se obtuvo la respectiva autorización. Al cambiar el féretro, deteriorado a causa de los años, se comprobó que la religiosa, a quien llamaban “la santita”, estaba incorrupta. Mons. Castagna envío a Roma los elementos de juicio de que disponía, y desde allí, se lo autorizó a iniciar el proceso de beatificación. Realizada la fase diocesana, en el año 2007, fue entregada la “positio” en Roma. Realizadas las investigaciones respectivas, llegó a determinarse la heroicidad de las virtudes de la Hermana Crescencia, quien pasó a ser llamada venerable. Para poder ser declarada beata es necesario que se pueda determinar la existencia de un milagro atribuido al poder de intercesión de la venerable, el que se encuentra en estudio en Roma, y no hay que destacar que pueda tener resolución en un tiempo no muy lejano.

Acción de la Iglesia en la privatización de la ex Somisa. La Iglesia tuvo una muy especial participación en lo referido al proceso de privatización de la ex Somisa, acaecido a partir del año 1991, dentro de un plan general mediante el cual las empresas del Estado comenzaron a pasar a manos privadas. Se implementó el denominado retiro voluntario, mediante el cual se otorgaba a los obreros un dinero equivalente a la indemnización, a cambio de su renuncia. La empresa había llegado a tener 13000 obreros, y finalmente quedaron cerca de 4000. Existió una conmoción general de la población, dado que Somisa siempre había significado una parte importante del movimiento de dinero en la ciudad. Mons. Castagna en el playón de la empresa, durante una Misa celebrada allí en los momentos difíciles y de máxima tensión, expresó que la conveniencia o no de la privatización era una cuestión técnica que correspondía a los técnicos en economía resolver. Pero, dijo que solicitaba que, cualquiera fuese la resolución, se tuviese en cuenta que el hombre está por encima del capital. Muchos sacerdotes de la ciudad acompañaron este acontecimiento que, de alguna manera, transformó parcialmente el perfil de la misma.

Centro de estudios del seminario en territorio diocesano. Desde su creación la diócesis envió a los seminaristas a estudiar a otros seminarios, por ejemplo a la arquidiócesis de La Plata, luego a Buenos Aires y algunos a Rosario. Mons. Castagna tomó la decisión de buscar un cuerpo de profesores e instalar en la antigua quinta del obispo del barrio Sironi el centro de estudios propios. Antes de ello, con la valiosa ayuda de la fundación Pérez Companc, se edificó una importante ampliación para la vivienda de los seminaristas. Los primeros seminaristas se radicaron en el año 1988.

5- Mons. Domingo Salvador Castagna.
6. Mons. Mario Luis Bautista Maulión.

7) El sexto obispo: Mons. Mario Luis Bautista Maulión (1995-2003: 7 años).
La persona del obispo: Mons. Mario Luis Bautista Maulión nació en Carcarañá (Provincia de Santa Fe) el 4 de diciembre de 1934. Realizó sus estudios en el seminario San Carlos Borromeo de Rosario. Fue muchos años rector del seminario de Rosario. En 1986 fue designado obispo Auxiliar de Rosario, y 9 años después fue designado como sexto obispo de San Nicolás.

Obra pastoral: Mons. Maulión continuó la obra de discernimiento sobre el acontecimiento mariano de San Nicolás. En este período se continuó la obra del santuario. Con una serie de actos alusivos, se realizó en toda la diócesis el jubileo del año 2000. En el año 2001 dejó de funcionar el seminario en territorio diocesano y los seminaristas volvieron a cursar en la facultad de Teología de la Universidad Católica de Buenos Aires. El edificio del seminario pasó a convertirse en la Casa de Retiros Ntra. Sra. de Nazareth. Mediante decreto, el obispo aprobó la constitución de la Asociación clerical de Padres del Santuario denominada Hijos del Sagrado e Inmaculado Corazón de María. Una compleja situación se suscitó en torno a tres escuelas estatales que funcionaban en la parroquia Ntra. Sra. de Luján de San Nicolás, lo que motivó la suspensión del convenio y el retiro de los mismos.

Dos congregaciones importantes se iniciaron en este período: las Hermanas del Verbo Encarnado, con casa en el barrio Gómez de San Nicolás y las Hermanas Terciarias Capuchinas Sacramentarias, que se radicaron en el barrio Acevedo de Pergamino. El obispo realizó esfuerzos por organizar las diversas comisiones diocesanas según las áreas pastorales.

8) El séptimo obispo: Mons. Héctor Sabatino Cardelli (2004 y continúa).
5- Mons. Domingo Salvador Castagna.


La persona del obispo: Mons. Cardelli nació el 30 de agosto de 1941 en Godoy (Provincia de Santa Fe). Cursó sus estudios en el seminario de Rosario. Fue ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1968. Fue designado obispo auxiliar de Rosario el 15 de mayo de 1995. Fue obispo de Concordia entre los años 1998 y 2004.

Su obra pastoral se encuentra en plena fase de ejecución.

Conclusiones.
Y es de este modo como ha transitado la barca de la Iglesia entre nosotros en esta porción del pueblo de Dios que peregrina en el norte bonaerense para la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.





Autores: Santiago Chervo (h) - Miguel Angel Migliarini
Fuente: Historia de San Nicolás de los Arroyos y su Pago

1 Placa conmemorativa de las Bodas de Oro de la Diócesis de San Nicolás de los Arroyos (1955-2005); existente en el atrio de nuestra Catedral.