Municipalidad de San Nicolas Ciudad-Municipalidad de San Nicolás de los Arroyos

"Hechos que cambian tu vida"

Capítulo 22 - 1876-1885 Creación Consejo Escolar
Historia de la Evangelilzación de la ciudad de San Nicolás
de los Arroyos, hasta el obispado.
Pbro. Miguel Ángel Nadur Dalla
Coordinador de los Encuentros de
Historia Eclesiástica Diocesana

Parte Segunda.8 La obra salesiana en San Nicolás.
La llegada de los primeros salesianos a San Nicolás (1875)
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Nos narra la historia que Don Bosco en vida, había soñado con la evangelización de los territorios australes de la Argentina, es decir la Patagonia. Como forma de sostener una ambientación con las nuevas tierras a misionar. Don Bosco pensó en la instalación de una comunidad salesiana en la Argentina, no muy lejana al puerto de Buenos Aires, en la que sus sacerdotes y religiosos pudieran familiarizarse con el idioma, las costumbres, la cultura y el modo de ver de la gente del lugar.

El lugar elegido fue una población equidistante de las dos ciudades más grandes del país (Buenos Aires y Rosario), es decir la ciudad de San Nicolás.

Don Bosco (1815-1888) y los niños (Turín-Italia)

Providencialmente se estaba elaborando en San Nicolás la idea de un colegio. El párroco, padre Pedro Bartolomé Ceccarelli en una carta fechada en San Nicolás el 11 de noviembre de 1874, invita con gran entusiasmo al propio Don Bosco para que acepte hacerse cargo en dicho colegio. Finalmente tuvo resultado favorable.

El 25 de diciembre del mismo año, Don Bosco contesta afirmativamente. Aunque una epidemia de cólera azotaba a Turín, Don Bosco, sin embargo, envió una carta circular para los que quisieran ofrecerse para ir a América. El padre Cagliero resultó ser el superior. Finalmente el 14 de diciembre de 1875, atracaba en el puerto de Buenos Aires, el vapor Savoia, que junto a los diez salesianos, traía a quince hermanas de la Misericordia, que también iniciaban en Argentina su misión, radicándose luego, coincidentemente en San Nicolás.

El doble decálogo de Don Bosco a los misioneros que venían hacia San Nicolás.10
En los días que precedieron a la partida de los salesianos, rumbo a América, Don Bosco estuvo preparando un documento que fuera como su testamento espiritual.

1.- Busquen almas, no dinero ni dignidades.
2.- Tengan caridad y suma cortesía con todo.
3.- No hagan visitas, sino por motivos de caridad o necesidad.
4.- No acepten invitaciones a comidas, pero si lo hacen, vayan de a dos.
5.- Cuiden especialmente a los enfermos, a los niños, a los ancianos y a los pobres, y así atraerán las bendiciones de Dios y la providencia de los hombres.
6.- Respeten a las autoridades civiles, religiosas y de toda índole.
7.- Al encontrarse con alguna persona constituida en dignidad, saludar con cortesía.
8.- Hagan lo mismo tratándose de miembros del clero o de otros institutos religiosos.
9.- Huyan del ocio y las discusiones. Tengan gran sobriedad en los alimentos, las bebidas y el reposo.
10.- Amen, teman y respeten a las otras órdenes religiosas y hablen siempre bien de ellas. Este es el medio para hacerse apreciar por todos y promover el bien de la congregación.
11.- Cuiden la salud. Trabajen, cuando las fuerzas lo permitan.
12.- Actúen de modo que todos conozcan que ustedes son pobres: en la ropa, comida, y en los aposentos, y serán ricos ante Dios, ustedes serán dueños de los corazones de los hombres.
13.- En el trato entre ustedes, ámense, aconséjense, corríjanse, pero no se tengan envidia, ni rencor. Antes bien, que el bien de uno sea el de todos; que las penas y sufrimientos de unos sean los de todos, y cada uno procure alejarlos, o al menos mitigarlos.
14.- Observen las constituciones y no olviden nunca el ejercicio de la buena muerte.
15.- Cada mañana encomienden a Dios las ocupaciones del día, señaladamente, las confesiones, las clases, la doctrina, etc.
16.- Recomienden constantemente la devoción a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora.
17.- A los jóvenes recomienden la confesión frecuente y la comunión.
18.- Para el cultivo de las vocaciones eclesiásticas insinúen: amor a la castidad, horror al vicio opuesto, apartamiento de los díscolos, comunión frecuente, tengan con ellos caridad, amabilidad y benevolencia especial.
19.- En los casos conflictivos, antes de juzgar, escuchen a ambas partes.
20.- En las fatigas y padecimientos, no olviden que tenemos un gran premio preparado en el cielo.

Colegio Don Bosco de San Nicolás frente al Paraná

El Colegio Don Bosco.11 El antiguo edificio del Batallón.
El Colegio Don Bosco, de extraordinaria proyección en la educación de los jóvenes varones de San Nicolás fue fundado el 26 de marzo de 1876, a solo tres meses de la llegada de los salesianos. El Instituto quedó a cargo del padre Fagnano. Tuvieron relevante importancia para el logro de este objetivo la participación del párroco, Mons. Ceccarelli y la intervención de José Francisco Benítez, quien luego fue honrado poniéndosele su nombre a la arteria lateral del colegio. El edificio del colegio fue aportado por la Municipalidad de San Nicolás, aunque los padres realizaron importantes mejoras, y consiguieron casi todo el mobiliario.

Don Bosco destinó al padre Fagnano para las misiones en el sur argentino, donde llevó a cabo una obra fundacional. Las autoridades civiles pusieron su nombre a uno de los lagos importantes del sur. En su reemplazo fue destinado el padre Domingo Tomatis como director del colegio, con quien el mismo siguió agrandándose. En 1876, la fiebre tifoidea junto con la escarlatina, viruela y difteria motivaron que 10 alumnos estuviesen casi desahuciados por los médicos, lo que obligó a interrumpir las clases.

Traslado al edificio actual.
A esta altura comienzan las dificultades con los grupos masónicos de San Nicolás que propician el proyecto de que los salesianos abandonen la obra educativa iniciada 9 años antes. Finalmente el municipio, por decreto municipal estableció una indemnización por todo el capital incorporado por los padres al colegio. Los padres recibieron la donación de un lote de terreno, donde actualmente se encuentra el colegio. Se realizaron innumerables e ingentes esfuerzos para poder realizar el milagro de construir con escasísimos recursos el nuevo edificio para el colegio. Los mismos quinteros de la zona (Montaldo, Campora, Vigo, Ponte y muchos otros) cavaron las fosas de los nuevos cimientos, y contribuyeron valiosamente con dinero. Finalmente el 26 de noviembre de 1900, se realiza como una gran procesión, en fila india, trasladando al nuevo edificio el mobiliario, la biblioteca y demás elementos. Allí estaban los 174 alumnos formados en escuadra y al compás del redoblante batido por un tambor. Un momento de particular emoción lo constituyó la ordenación sacerdotal del padre Pablo Montaldo, hijo de uno de los principales colaboradores de los salesianos en la hora inicial. Luego vendrá la vocación del padre Scasso, célebre por el museo de Ciencias Naturales que instaló en San Nicolás. En el año 1921 se hizo cargo el padre Juan Guerra, persona muy dinámica. En esta época el alumnado llegaba a 300 alumnos, un tercio de ellos pupilos.

En el año 1924 se celebraron los 50 años de la obra de Don Bosco en la Argentina, y en el colegio se realizaron importantes actos. En uno de ellos el obispo de La Plata, Mons. Alberti otorgó con decoraciones pontificias a los cooperadores salesianos Carlos Cámpora y Pablo Lanza, únicos sobrevivientes de la llegada de los salesianos a San Nicolás.

El teologado en San Nicolás.
En el año 1929 la Congregación decidió que en San Nicolás, primera casa salesiana de América, se estableciera el Centro de Estudios Teológicos para los seminaristas. Esto significó para la comunidad salesiana un respaldo extraordinario, y privilegio único. El padre Roberto Tabella, luego arzobispo de Salta, fue el primer rector y responsable de la formación espiritual, científica y moral de los futuros sacerdotes salesianos. Mientras tanto, el colegio también se constituyó en un Centro de irradiación para la acción social en los barrios humildes. Con el tiempo se editó la revista de los Exalumnos de Don Bosco, a cargo de don Luís Campora. También se organizó la Asociación de Cooperadores Salesianos, integrada por 45 ex alumnos. En el año 1933 se hizo cargo de la formación el padre Luis Ramazo. Finalmente el teologado se trasladó en 1935 a la ciudad de Ramos Mejía, en el gran Buenos Aires. Luego Mons. Tabella, el primer rector, fue nombrado obispo de Salta. En esta época el colegio vibró, con motivo de haber sido llevado Don Bosco a los altares.

El padre Scasso, director.
Asumió en el año 1939, y allí vivió una cuarta parte de su vida. Es recordado por el Museo de Ciencias Naturales que actualmente lleva su nombre, y que es uno de los símbolos de la ciudad de San Nicolás.


Foto Colección César Bustos


La llegada de las Hermanas de María Auxiliadora (1891). 12
La congregación de las Hijas de María Auxiliadora fue fundada en Italia por la Madre María Mazzarello, de la mano de San Juan Bosco, en el carisma salesiano. Al igual que la tarea de los padres muy pronto se expandieron por el mundo entero.

a.-La Escuela Primaria (1891).
Según el cuaderno de las crónicas de la casa de las Hijas de María Auxiliadora en San Nicolás, la obra comenzó en el año 1891, siendo párroco de la ciudad Mons. Ceccarelli. El Señor se sirvió de uno de los quinteros y viñateros de la zona, don Santiago Montaldo como instrumento de su amorosa providencia. Este agricultor quiso construir una casa en San Nicolás, con el fin de habitarla él junto a su hermano, que era sacerdote y vivía en Génova, Italia, y también una hermana soltera. Pero ocurrió que sus dos hermanos decidieron quedarse definitivamente en Italia.

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En estas circunstancias Mons. Cagliero, Superior de la Misión de los padres salesianos, visitó a don Montaldo, y al tomar conocimiento de la situación de vacancia en que se encontraba la casa, le propuso al agricultor que donase esa casa a efectos de instalar allí un nuevo colegio de niñas. Don Montaldo aceptó el desafío, pero pidió como condición que sus dos hijas religiosas pudiesen ser destinadas allí, cosa que luego se cumplió sólo parcialmente. Luego de los arreglos y adaptaciones necesarias la casa se inauguró el 10 de febrero de 1891. Al año siguiente el colegio ya tenía 74 alumnas, 8 de las cuales eran pupilas. En el año 1895 hubo que suspender las clases por una peste que azotaba la ciudad, y llegó a fallecer una alumna. El 1º de abril de 1895 se realizó la mudanza a la nueva casa. Hacia 1897 el colegio tenía ya 34 pupilas y 51 externas. En todas las actividades del colegio María Auxiliadora, las hermanas eran auxiliadas por los padres salesianos.

Traslado al domicilio actual (1900).
En octubre de 1900 el Colegio se trasladó al lugar donde actualmente se encuentra emplazado. En esta época comenzaron las dificultades de los padres y hermanas salesianas con la masonería de San Nicolás. En el año 1915 se creó el Centro de Ex- alumnas, y a partir de 1917 el colegio comenzó a recibir a alumnas en el carácter de medio pupilas. En 1935 el Consejo General de Educación de la Provincia de Buenos Aires concedió la incorporación oficial a esta institución educativa, y en esa época se fundó también la Unión de Padres de Familia.

El Jardín de Infantes (1936).
En el año 1936 se creó el Jardín de Infantes María Auxiliadora, lo cual significó una avanzada para la época, dado que los Jardines eran muy escasos entonces. Poco a poco se fueron haciendo remodelaciones y ampliaciones a fin de tornar más funcional el establecimiento.

En febrero de 1941se celebraron las bodas de oro del inicio de la obra de las Hermanas de María Auxiliadora en San Nicolás.

La parroquia María Auxiliadora.
Luego de trasladarse el colegio Don Bosco desde el antiguo edificio del Batallón, a la actual sede, comenzaron las tareas a efectos de la edificación del templo anexo al colegio. El mismo se fue levantando en etapas hasta tomar su conformación actual.

El período como capilla.
El Colegio Don Bosco fue siempre un gran centro de irradiación pastoral en San Nicolás. Los sacerdotes destinados al colegio, siempre destinaron parte de su tiempo para atender las necesidades espirituales de los barrios circundantes y pueblos vecinos. Por ejemplo, fue muy recordada la intervención del padre Tomattis en la parroquia de Ramallo.

Un momento particular está vinculada a la llamada “explosión demográfica nicoleña”, motivada por la radicación en la zona de la Empresa Somisa, primera fábrica de acero de América Latina, a la cual llegaron ingentes cantidades de provincianos que se radicaron en los barrios, quienes fueron atendidos por los padres salesianos con gran abnegación.

Parte Tercera: Las Hermanas de la Misericordia y sus tres casas.14
La Congregación de las Hermanas de la Misericordia (1837).
Este instituto religioso fue fundado el 10 de agosto de 1837 por María Josefa Roselló en la ciudad de Savona, Italia. El carisma fundacional está vinculado a las obras de la misericordia que están narradas en el evangelio: enseñar al que no sabe, dar de comer al hambriento, dar posada al peregrino, visitar al enfermo, etc. La congregación ha tomado, especialmente para el cumplimiento de su carisma, la tarea educativa, y la vinculada a hogares, asilos y hospitales.

La obra está extendida en 120 países de 4 continentes. Son unas 1000 religiosas distribuidas en casi 200 comunidades. Dentro de lo que se llama la familia de la Misericordia, se encuentran también sacerdotes y laicos que se adhieren a la obra en carácter de asociados, todos los cuales desean también mostrar un Dios rico en misericordia.

La fundadora del instituto, María Josefa Roselló, nació en el seno de una familia cristiana, y luego de una breve vinculación con la tercera orden franciscana (rama laical) se fue a vivir a la ciudad de Savona en el año 1830, donde trabajaba sirviendo a una familia que vivía frente a un convento de hermanas carmelitas, donde recibió gran ayuda espiritual. Italia estaba viviendo en ese momento las instancias del paso de una sociedad agrícola, a una sociedad industrial, con el pertinente traslado de personas del campo a la ciudad y las dificultades propias del desamparo que esto significa, sobre todo en las mujeres. En este sentido el obispo de Savona hizo un llamado a quienes pudiesen ayudar para salir de esa situación de desamparo de muchas jóvenes inocentes que venían del campo. María Josefa comprendió muy rápido el mensaje, y junto a unas amigas de la infancia se fueron a vivir juntas con la autorización del obispo, para meditar en el silencio los pasos a dar en orden a la solución de la problemática del momento señalada por el obispo. Muy pronto pusieron manos a la obra, y siguieron incansables e innumerables tareas apostólicas donde María Josefa Roselló, ya religiosa, desafiaba las dificultades con el valor de los santos. Después de una vida santa entregada al Señor, dejó este mundo a los 69 años de edad, el 7 de diciembre de 1880. Su cuerpo quedó incorrupto y se conserva en la casa generalicia de Savona. El 12 de junio de 1949, el Papa Pío XII la proclamó Santa, y su fiesta se celebra el día de su nacimiento, el 27 de mayo. La advocación y devoción a nuestra Señora de la Misericordia, proviene de unas apariciones del año 1536 declaradas auténticas por el obispo de Savona.

Rumbo a América.
Mons. Mariano Escalada, primer Arzobispo de Buenos Aires, pensó en traer a las Hermanas de la Misericordia a su arquidiócesis para dedicarlas a obras de caridad. En ese tiempo, los territorios que actualmente conforman nuestra diócesis de San Nicolás, pertenecían a dicha jurisdicción eclesial.

Para la venida de las hermanas fue muy importante la tarea realizada por el cónsul argentino en la ciudad de Savona, don Juan Bautista Gazzolo. Este primer intento no tuvo resultado positivo. Pero, unos años después una persona bondadosa realizó un legado importante de dinero para que se radicaran las Hermanas de la Misericordia. Posteriores gestiones permitieron concretar el proyecto, en época en que la arquidiócesis ya era gobernada por el subsiguiente arzobispo, Mons. Aneiros. La fundadora del nuevo instituto, decidió enviar 15 religiosas a esta misión de Buenos Aires y las mismas viajaron en el vapor Savoie, justamente el mismo en el que venía la primera misión salesiana para radicarse en San Nicolás.

El Hospital San Felipe (1876).
En el año 1874, doña Justina Acevedo de Botet donó en nombre de su esposo difunto un hospital y asilo para la ciudad de San Nicolás. Se nombró una comisión administradora, la que estaba integrada por el párroco, Mons. Ceccarelli. Ahora bien el edificio inicial que se había levantado tornaba necesaria la radicación de una comunidad religiosa. Finalmente se firmó un contrato con las Hermanas de la Misericordia, y muy pronto las hermanas comenzaron a realizar las obras necesarias que el momento requería. La misión de las hermanas estaba vinculada al orden interno del hospital y asilo. Las hermanas pusieron en todo un especial amor y diligencia, haciéndose querer en poco tiempo por los profesionales de la salud del hospital.

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En el cementerio de San Nicolás descansan los restos de dos de las integrantes de la primera comuni-dad: Valeria Gigliotte y Demetria Canesa, que fue la segunda superiora del hospital. El 20 de octubre de 1876, la donante señora Justina Acevedo de Botet realizó su testamento, donde en la cláusula sexta dejó establecido que el orden interno del hospital habría de encomendarse a perpetuidad a las Hermanas de la Misericordia, pero por si alguna causa el hospital no pudiese seguir funcionando, se debería instalar un colegio de niñas el que también habría de ser regenteado por las hermanas.

El Colegio Misericordia (1877).
Las hermanas comenzaron a dar clases en el hasta que surgió la queja de los padres en el sentido de que estaban desconformes de que sus hijas recibiesen instrucción en ese lugar. Esto llevó a que el 4 de abril de 1877, la escuela se trasladara a un edificio de la calle Comercio (Mitre 130). De ahí pasan a la esquina oeste de Garantías (Ameghino) y Juárez (Almafuerte), en los llamados “Altos de Cordiviola”. En 1881, el 4 de octubre, el Colegio se traslada a la casona donde estuvo el hotel “del Gas”, donde luego, en 1909, levantará su edificio propio (Alem y Nación).16 En este complejo educativo, las hermanas tienen los niveles: inicial, primaria, secundaria y también hay clases de un profesorado. La proyección que esta institución educativa es inconmensurable, aún desde el punto de vista de las vocaciones surgidas en su seno.

El Hogar San José (1880).
El Hogar San José actualmente ubicado en la intersección de las calles Savio y Garibaldi, surgió como una prolongación del Hospital San Felipe. En su momento resultó necesario alojar a las niñas que quedaban huérfanas, al fallecer sus padres en el hospital. Esta obra fue emprendida por la superiora del Hospital, Sor María Demetria Canesa, a través de la adquisición de un inmueble sobre la misma calle Savio, con la ayuda del siempre presente, Mons. Ceccarelli. El hogar se fundó el 15 de noviembre de 1880 y la primera superiora de la comunidad fue la Hermana María Georgina Verani, auxiliada por otras cuatro hermanas.

En el año 1902 un incendio devoró la capilla del Hogar, la que fue restituida y bendecida en agosto de 1896. A través de estos 130 años el Hogar San José ha cumplido una misión invalorable a favor de las niñas que quedaban en situación de desamparo.

En un momento determinado surgió la idea, como en otras instituciones similares, de fundar una escuela a efectos de que asistan las internas y todas las niñas que lo deseasen. Así se hizo, y poco a poco las instalaciones se fueron agrandando, cubriendo los niveles: inicial, primaria y secundaria.

A raíz de la reciente Ley de Minoridad de la provincia de Buenos Aires que restringe solo a casos aislados la internación de niños en situación de desamparo, el Hogar se fue quedando sin internos, lo que obligó a cesar en su funcionamiento en diciembre de 2009, pero continuando con el funcionamiento del centro educativo.

Una histórica lección (1923).
La congregación tenía como empleada del Hospital a una joven oriunda del vecino pueblo de General Rojo, cercano a San Nicolás, llamada Leonardina Delmas, que les había tomado cierta aversión a las hermanas italianas. Estas le hicieron diversos reclamos para que ella cambiara de actitud, pero no lograron hacerla deponer de su actitud. Un día Leonardina cuando entró al comedor a realizar un trabajo vio que había una religiosa desconocida en la cabecera de la mesa, que luego desapareció de su vista. La empleada preguntó a otra empleada acerca de si una nueva religiosa estaba en la comunidad, pero la respuesta fue negativa. Esto le dio mucho miedo, y buscaba no estar sola en ningún lugar. Un día le pidieron que traiga una fuente que estaba en un armario afuera del comedor. Cuando lo abrió, se le apareció la misma religiosa. Dio un fuerte grito, y lógicamente las fuentes cayeron al piso. Finalmente Leonardina contó lo sucedido al sacerdote capellán del Hospital. Este le recomendó que si ocurría de nuevo le echase agua bendita, y le preguntara: “Hermana, en nombre de Dios, qué quieres de mi?”. Otra vez fueron con una religiosa a hacer unas tareas al comedor, y se apareció la visión que había aparecido otras veces. Leonardina echó agua bendita y realizó tres veces la pregunta indicada por el sacerdote. La respuesta fue: “Quiero que trates bien a mis hijas. Ellas han dejado su patria con mucho sacrificio, y vinieron aquí a servir a los enfermos con mucho amor. No es justo que tú las trates así… debes cambiar de actitud y de vida, y hacerte buena. Yo después, volveré”. Tiempo después Leonardina pidió perdón a las hermanas y comenzó una vida nueva y virtuosa. Una nueva aparición le confirma que el camino elegido era el correcto. Finalmente Leonardina pidió ingresar al instituto, y llegó a ser una digna servidora rosellana.

Como hemos visto a través de los padres y hermanos salesianos, y a través de las hermanas de la Misericordia, surgieron grandes y múltiples obras en nuestra ciudad. ¡Cuánto le debe San Nicolás de los Arroyos a ellos! Desde estas páginas, unimos estos logros a la obra realizada desde el clero diocesano, y la elevamos al verdadero autor de todo: El Señor, y le decimos, como siempre, en la Iglesia, que todo lo realizado ha sido para su mayor gloria y para la salvación de los hombres. Amén.

Autores: Santiago Chervo (h) - Miguel Angel Migliarini
Fuente: Historia de San Nicolás de los Arroyos y su Pago

8 Parte Primera de este trabajo, ver en Fascículo 18.
9 Entraigas, Raúl: Los salesianos en la Argentina, 4 Tomos, Bs. As, Editorial Plus Ultra, en especial Tomo I.
10 Entraigas, Raúl: op. Cit. Tomo I, cap. 21, pag. 181-187.
11 Valla, Celso: Don Bosco de San Nicolás, el primer colegio salesiano de América, en su centenario (1875-1975) en Tercer Encuentro de Historia de la Diócesis de San Nicolás, Edición del Obispado de San Nicolás, San Nicolás, 2010, pag. 629-648.
12 Sack, Benita y Vaca, Rosana: Historia del Jardín de Infantes y Escuela Primaria María Auxiliadora e Instituto Laura Vicuña de San Nicolás, en Tercer Encuentro de Historia Eclesiástica de la Diócesis de San Nicolás (Arrecifes 2009), Edición del Obispado de San Nicolás, 650 pag. En especial pag. 589-606.
13 Foto Colección César Bustos.
14 Avila, Catalina: Historia de las Hijas de Ntra. Sra. de la Misericordia del Hospital San Felipe de San Nicolás, en Segundo Encuentro de Historia Eclesiástica de la Diócesis de San Nicolás de los Arroyos (San Nicolás 2007), Edición del Obispado de San Nicolás, San Nicolás, 2008, 696 pag, en especial pag 91-108.
15 Foto Ester Camarasa.
16 Marcatelli, Marcelino; “Colegio Nacional de San Nicolás de los Arroyos”; Pág. 21; Imprenta Byblos; 1993.